Historia de la Asociación

Reproducción literal de: RAMÓN GARCÍA LÓPEZ, Historia de los XXV años de la AEC, en: C. Melero (ed.), XV jornadas de la AEC en el XXV aniversario de su fundación, Salamanca 1997, 269-287.

HISTORIA DE LOS XXV AÑOS DE LA ASOCIACIÓN

La Historia -lo decía recientemente el gran hispanista británico Elliot-, es el ideal de los pueblos y el pueblo que desconoce o renuncia a su historia, es un pueblo carente de ideales.

Es este, sin duda, uno de los motivos que impulsó a la Junta Directiva de nuestra Asociación a dirigir una mirada retrospectiva a estos primeros veinticinco años de su existencia para, desde este altozano contemplar con gozo íntimo y con una inmensa gratitud al Señor los hitos de esta realidad, que es hoy la Asociación, y lanzar, a su vez, una mirada, henchida de ilusión, hacia un futuro que los canonistas españoles deberemos afanosamente construir.

1. GÉNESIS DE LA ASOCIACIÓN

La Asociación no nació ciertamente ni por generación espontánea, ni como un ente prefabricado o una estructura de laboratorio que se impone desde arriba; es quizás por esto, por haber surgido de la entraña de un colectivo, por lo que tuvo unos inicios, a semejanza del grano de mostaza evangélico, de un ente muy pequeño, pero que emergería luego con una gran fuerza y una gran energía vital.

La idea de una posible asociación de los canonistas españoles surge ya al inicio de la década de los 60, al socaire de la celebración de las Semanas Españolas de Derecho Canónico – principal cita anual para el encuentro de un buen número de canonistas españoles y no pocos extranjeros- aunque sólo como expresión de un deseo y de una necesidad; la idea de somos muchos, tenemos gente muy preparada, pero no nos conocemos, irrumpe definitivamente durante la celebración, junto al sepulcro del Apóstol Santiago, de la XII Semana Española de Derecho Canónico entre los días 16 y 21 de septiembre de 1968. Allí, no sólo se aireó y sacó brillo a la conveniencia de constituir una asociación, sino que, contando como sólidos pilares fundamentalmente con las Universidades de Comillas, Navarra y Salamanca -aunque sin olvidar a otros estamentos importantes de cultivo de la ciencia canónica, como por ejemplo las Cátedras de Derecho Canónico de las Universidades del Estado, etc.-, se acordó el nombramiento de una comisión, que fuera a encargada de iniciar las gestiones para su constitución oficial.

Aunque resultaría excesivamente prolijo dejar constancia de los nombres de todos los que, ya desde el nacimiento de a Asociación, ostentaron cargos de responsabilidad más directa en la misma, y que he tratado de evitar para no caer en omisiones difícilmente justificables, sí parece oportuno -y quiero que sea como un pequeño homenaje-, recordar a quienes por aclamación resultaron elegidos para formar parte de dicha comisión: TIBAU, de la Rota Española; ALFONSO PRIETO, de la Universidad de Oviedo; JUAN CALVO, de la Universidad de Navarra; JOAQUIN MARTINEZ VALLS, Provisor de Orihuela-Alicante; VALENTIN RAMALLO, de la Universidad de Comillas; LUIS PORTERO, de la Universidad Civil de Salamanca y JUAN SANCHEZ, de la Pontificia de dicha ciudad.

La Comisión elegida puso de inmediato manos a la tarea y allí mismo en Santiago celebró dos días después su primera reunión; en ella se aceptó, por considerarlo como más indicado, el título de “Asociación Española de Canonistas”. Se trató sobre su posible naturaleza, fines, clases de miembros, posibles recursos económicos, etc.; se consideró lógico que la sede de la misma estuviera situada en Madrid, si bien y de un modo provisional se aceptó Salamanca por residir allí dos miembros de la Comisión, Luis Portero y Juan Sánchez. Dos meses más tarde, ya el correo llevaba desde Salamanca una primera Circular, con un borrador de Estatutos y un Boletín de inscripción a los antiguos alumnos: del Colegio Español de Roma, de las Facultades de Derecho Canónico de Salamanca, Navarra y Comillas; a los Catedráticos de Derecho Canónico de las Universidades del Estado; a los miembros del Tribunal de la Rota Española; a los Jueces eclesiásticos de las diversas Diócesis; a los Profesores de Derecho Canónico de todos los Seminarios de España; a más de 60 Provinciales de diversas Ordenes y Congregaciones religiosas y, por supuesto, a los Cardenales, Arzobispos y Obispos de toda la nación; se dio publicidad, asimismo, de esta idea, a través de la prensa, revistas especializadas y revistas religiosas y sacerdotales de formación, así como a través de algunas cadenas de radio; previamente, como es lógico, se había remitido el proyecto al Sr. Nuncio de 5. 5. en España.

La cosecha fue ciertamente ubérrica puesto que en abril del año siguiente, 1969, se aproximaban a 200 los Boletines de inscripción recibidos, un número en principio inesperado, pero suficiente, contando sobre todo con el aliento recibido del Sr. Nuncio y las inscripciones de varios Cardenales, Arzobispos y Obispos de nuestra geografía.

Y como si fuera el anuncio de que una nueva vida, impulsada por el Espíritu, brotaba dentro de la canonística española, se imprimió la convocatoria de una Primera Asamblea, precisamente con fecha del 25 de mayo, que coincidía en ese año 69 con la fiesta de Pentecostés.

Aquí, podríamos decir, termina lo que cabría denominar impropiamente prehistoria de la Asociación.

2. LA ASOCIACIÓN INICIA SU ANDADURA

2.1. Alumbramiento de la Asociación

La historia comienza con la celebración de la Asamblea constitutiva, o constituyente, que tuvo lugar en el Colegio de la Divina Pastora de la calle García Morato de Madrid, los días 28 y 29 de junio de ese año 69, con la asistencia de 47 canonistas y con la adhesión, a través del correo, de otro considerable número de inscritos.

En aquella sesión se plantearon algunas cuestiones de fondo; se vio claro que la finalidad de la Asociación había de ser científica, sin que esto fuera un óbice para la consecución de otros objetivos secundarios.

El núcleo esencial y diríamos que de fondo del debate -y que incluso provocó alguna tensión-, lo constituyó el tema sobre su posible naturaleza jurídica; mientras que algunos se inclinaban por una Pía Unión, otros preferían que se quedara simplemente en una asociación civil, solución ésta por la que parecieron inclinarse los profesores de Derecho Canónico de las Universidades Civiles; no faltó tampoco quien, apelando al Concilio Vaticano II -que concede a los laicos plena potestad respecto a su asociaciones con la sola aprobación del Obispo- propusieron una especie de estado intermedio. La votación se inclinó, por amplia mayoría, a favor de su constitución en asociación civil, aunque dando cuenta a la autoridad eclesiástica.

El resto del iter constitutivo no ofreció mayores dificultades: se aprobó que su finalidad fuera la de fomentar e impulsar el estudio y cultivo del Derecho Canónico para un mejor servicio de la Iglesia y de la sociedad civil”; se concedió un voto de confianza a la Junta Directiva para que designase o determinase el domicilio; se acordó que la Junta estaría compuesta por 11 miembros a elegir por la Asamblea General, si bien se optó porque la elección del Presidente se hiciera directamente; fue elegido como Presidente Tibau y seguidamente los restantes miembros de la Junta (Lamberto, Prieto, Juan Sánchez, Barberena, Calvo, Larrea, Piñero, Portero, Lodos y Martínez Valls); se aludió de pasada a la idea de la edición de un posible Boletín y se acordó también la designación de algunos eximios canonistas como posibles Socios de Honor. El mismo día 29 de junio, la Junta Directa celebró ya su primera reunión.

2.2. Acta fundacional

Cuando todo podía hacer suponer que la Asociación a partir de este momento, quedaría ya legítimamente constituí- da, de hecho no ocurrió así y fue en Zaragoza -a los pies de la Virgen del Pilar- donde quedó redactada y firmada el Acta fundacional que, recogida en el Libro de Actas, reza literalmente como sigue:

En Zaragoza a 26 de septiembre de 1970. Los que suscriben, españoles todos, reunidos para participar en la XII a la XIII Semana de Derecho Canónico, conmemorativa de los 25 años del 4nstituto San Raimundo de Peñafort, han tomado el siguiente

ACUERDO:

0.1. Habiendo surgido en la Semana de Derecho Canónico celebrada en Santiago de Compostela en septiembre de 1968, la idea de asociar a los canonistas españoles para conseguir mejor sus fines científico-prácticos y designada una comisión previa, que preparase los primeros pasos para la realización de esta idea, fue compartida por muchos profesionales que, reunidos en Madrid los días 28y 29 de junio de 1969 resolvieron ponerla por obra.

0.2. Trazados en dicha reunión los principios básicos de la Asociación y designada una primera Junta Directiva, con carácter inicial, se encomendó a la misma la búsqueda de domicilio social, así como la preparación para la debida aprobación de la Asociación misma.

0.3. Una vez que consideraron todo suficientemente dispuesto para el comienzo oficial de la Asociación, todos los que suscriben, en nombre propio y en nombre de cuantos han enviado su adhesión y suscripción, a título de FUNDADORES que corresponde a unos y a otros, ACUERDAN constituirse en ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CANONISTAS, sometiéndose a la ley 191/64, de 24 de noviembre y demás normas jurídicas vigentes en España.

0.4. Asimismo confirman como Junta Directiva a los que fueron designados en la reunión citada de junio de 1969 hasta la celebración de la PRIMERA ASAMBLEA GENERAL, que deberá convocarse, conforme a los Estatutos, una vez éstos sean aprobados por el Ministerio de la Gobernación, por lo que, a su vez, aprueban la redacción que hoy ha sido presentada a su consideración por la misma Junta Directiva.

Todo lo cual aprueban en virtud de esta Acta Fundacional que firman en Zaragoza, fecha citada.

El día 13 de marzo de 1971 fueron aprobados sus primeros Estatutos y un mes después, en concreto el 19 de abril, la Dirección General de Política Interior y Asistencia Social del Ministerio de la Gobernación concedió su aprobación conforme a la citada ley. La Asociación fue inscrita en el Registro Provincial de Asociaciones de Madrid, con el número 1441, el 23 de abril de dicho año 1971.

2.3. Domicilio de la Asociación

Sí en el ámbito doméstico y para las familias con muy escasos recursos económicos resulta harto difícil la consecución de un domicilio estable, a las asociaciones, en análogas circunstancias, suele ocurrirles lo mismo, de modo que sólo la generosidad y la acogida fraterna pueden solucionar su problema ofreciéndoles cobijo. Así ocurrió con nuestra Asociación. Se llamó a la puerta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de otros centros públicos, pero con resultado negativo. Es cierto que el Arzobispado de Madrid cedía un local en el edificio de su antigua Curia, pero el Ministerio de la Gobernación lo consideró inadecuado a causa de su índole concordataria de inviolable’.

Comenzó entonces una larga peregrinación de la Asociación por domicilios de mayor o menor duración, pero todos con carácter de provisionalidad. Primero ofreció su propio domicilio, en la calle Joaquín García Morato 137, Mons. Tibau; fue aquel el primer domicilio o sede social de la Asociación por espacio de unos 14 años -hasta finales del 85- y, cuando ya había cesado hacía tiempo como Presidente, allí se recibió toda la correspondencia relacionada con la Asociación y se celebraron las reuniones de la Junta Directiva.

Y como con posterioridad, debido al precario estado de su salud, no le fue posible acoger en su propia casa a la Asociación, se abrió otra puerta amiga por gentileza de los PP. Jesuitas que la acogieron en su casa de Maldonado 1, para que pudiera, al menos, celebrar allí sus reuniones la Junta Directiva, más tarde y en una de las diversas etapas en las que fue miembro de la Junta Directiva Carlos Magaz -durante años un eficiente secretario- fue su casa de Orense 21 el domicilio social provisional y, en consecuencia, el lugar de las reuniones de la Junta Directiva.

En octubre de 1990 y con ocasión de un proyecto de modificación de Estatutos, surge una vez más la cuestión del domicilio social y la Asamblea sugirió que se gestionase su vinculación a alguna entidad eclesial; entonces no se tomó decisión alguna y la Junta Directiva, entre tanto, llevó a cabo diversas gestiones para concluir en octubre de ese mismo año con el acuerdo siguiente: La Sede de la Asociación seguirá, con carácter provisional, en casa del Secretario’. En noviembre de 1992 y al ser elegida como miembro de la Junta Consolación Melero, hoy Secretaria, ofreció su domicilio de Guzmán el Bueno 127 para que la Asociación no careciera de una sede, que sigue teniendo -éste parece ser su sino- carácter de provisional.

2.4. Actividades de la Asociación

Aquí se puede repetir el aforismo filosófico. “vita est in motu”, o aquel otro dicho de nuestro refranero popular: “el movimiento se demuestra andando” y, a decir verdad que la Asociación lo vino demostrando a través de estos 25 años. Un punto importante de inflexión en estas actividades se puede decir que lo constituye el encuentro de los canonistas en Andorra en 1974 -se celebraba allí la XV Semana Española de Derecho Canónico, organizada en los años pares por el Instituto de San Raimundo de Peñafor-; en aquella Asamblea General, en el templo de la Sda. Familia de la Seo de Urgel en la tarde del 20 de septiembre, surge con fuerza el deseo de dar nueva vida a la incipiente Asociación y ensanchar, concretándolas, las tareas que en los Estatutos, como en un embrión y una prometedora sementera, se contenían y que se habían de traducir luego fundamentalmente en la celebración de las Jornadas Informativas, el Boletín y una serie de actuaciones para promover en España el interés por el Derecho Canónico. Cabe, pues, hacer alusión a las actividades llevadas a cabo y que se concretan en las siguientes:

0.a) Asambleas Generales y Reuniones de la Junta Directiva;

0.b) Jornadas Informativas;

0.c) Publicación de las Actas de las Jornadas;

0.d) Boletín;

0.e) Otras publicaciones;

0.f) Actualización de los Estatutos;

0.g) Presencia de Miembros de la Asociación en actividades divulgativas de la ciencia jurídico-canónica, especialmente del nuevo Código, así como su presencia en foros jurídico- canónicos tanto nacionales como internacionales.

2.4.1. Asambleas Generales y Reuniones de la Junta Directiva.

Desde su constitución la Asociación ha mantenido un ritmo constante y creciente de trabajo de carácter asociativo, plasmado tanto en las reuniones de la Junta Directiva como en las Asambleas Generales.

Ha celebrado hasta el presente, contando la del día de ayer, un total de veintiuna Asambleas Generales Ordinarias y una Extraordinaria, la celebrada en Torremolinos en septiembre del 85, todas ellas con una participación de socios desigual, pero siempre muy aceptable. Estas Asambleas, hasta estos últimos años, se celebraron en los lugares más dispares de nuestra geografía -siguiendo la suerte de las Semanas Españolas de Derecho Canónico o de los Simposios de Tribunales-, en lugares tales como Madrid, Seo de Urgel, Valle de los Caídos, Santiago de Compostela, Sevilla, Murcia, Villagarcía de Campos, Santander, Palma de Mallorca, etc., etc., incluso la ciudad de Braga, en tierras hermanas de Portugal, sirvió en una ocasión como lugar de celebración de una de estas Asambleas Generales.

La Junta Directiva ha celebrado no menos de 50 reuniones. Su lugar de celebración fue Madrid, excepto la que solía celebrarse en el lugar mismo de la celebración de la Asamblea General cuando ésta, junto con las Jornadas, seguían a las Semanas de Derecho Canónico o Simposios de Tribunales. A éstas hay que añadir un considerable número de reuniones de la Permanente o de los miembros residentes en Madrid -de acuerdo con la Junta Directiva-, buscando la eficacia y evitando la multiplicación de las reuniones de la Junta Directiva en pleno, para hacer compatible esa misma eficacia con la economía, siempre saneada pero nunca excesivamente boyante, de la Asociación.

Podríamos añadir las tareas concretas, encomendadas a determinados miembros de la Junta, o incluso a socios que no formaban parte de la misma, pero que prestaron su valiosa y entusiasta colaboración.

2.4.2. Jornadas informativas

Tratando de dar respuesta a la idea surgida en Andorra, la Junta Directiva en una reunión celebrada en noviembre de 1974 aprobó por unanimidad el proyecto de llevar a cabo una información periódica, dirigida sobre todo a los socios, sobre materias jurídico-canónicas, acordándose, en consecuencia, la celebración de unas Jornadas nacionales en los años impares -en los que no se celebrara la Semana Española de Derecho Canónico- y con una duración de tres días.

Las primeras, con carácter eminentemente informativo – carácter que han seguido y siguen manteniendo-, se celebraron, junto al Simposio de Tribunales, en el Valle de los Caídos en septiembre de 1975 y sobre una temática sumamente variada y que va desde la función del Derecho dentro del Misterio de la Iglesia, pasando por la Conferencia Episcopal y Consejos Diocesanos, sacramentos, dotación del clero, revisión y actualización del derecho de religiosos, para terminar con la revisión del Concordato Español.

A pesar de haber sido programadas en principio para los años impares, las II Jornadas se celebraron en Santiago de Compostela del 10 al 12 de septiembre del año siguiente, 1976, aprovechando la celebración del Año Santo Jacobeo y previas al Simposio de Tribunales. El temario versó sobre el derecho sacramental (nueva Codificación) con una especial incidencia en la temática del derecho matrimonial.

En la ciudad de Sevilla, en septiembre de 1977 -esta vez coincidiendo con la Semana Española de Derecho Canónico-, tuvieron lugar las III Jornadas y como objeto una temática variada sobre algunas instituciones eclesiales, mirando a la esperada aparición del nuevo Código.

Santander sería la sede de las IV Jornadas en septiembre de 1979, coincidiendo, asimismo, con el Simposio de Tribunales y con un tema monográfico: los entonces recién firmados Acuerdos entre la Santa Sede y el Gobierno Español; se repasó desde la problemática de la personalidad de los entes eclesiásticos y las exenciones tributarias, hasta los problemas de la Enseñanza, el momento actual de la reforma del Codex, y la Jurisdicción castrense.

En la Asamblea General, que tuvo lugar en Villagarcía de Campos en septiembre de 1980, con ocasión de la XVII Semana Española de Derecho Canónico, se propuso la idea de celebrar en Madrid, de forma autónoma, las y Jornadas; esta idea se hizo realidad y con el tema: “Un Código Nuevo para la Iglesia” se celebraron en Madrid, en la Facultad de Derecho Canónico de Comillas, en junio de 1982 con el método de mesas redondas”. El hecho de no haberla celebrado en el 81, como en un principio se había proyectado, obedeció a una insinuación del Cardenal Felici -con quien quiso contar la Asociación- alegando que el texto, entonces no oficial, habría de sufrir modificaciones. Hay que afirmar que la autonomía de las Jornadas y el hecho de celebrarse en la primavera, marca una nueva etapa en la vida de las mismas y en la de la propia Asociación.

Las VI Jornadas se celebraron también en Madrid, en abril de 1985, con un examen de la legislación particular de la Iglesia en España en relación con la aplicación y primeras experiencias de la repercusión del Nuevo Código en la vida de la Iglesia y con el título: “Derecho particular de la Iglesia en España. Experiencias de la aplicación del Nuevo Código”. Se abandonó definitivamente el método de “mesas redondas”, volviéndose al de la disertación y discusión de las Ponencias.

En las VII Jornadas, al coincidir con el décimo aniversario de la firma del primer Acuerdo de los cinco que han suscrito la Santa Sede y el Estado Español y que derogaron el Concordato del 53, se trató un tema monográfico: “Acuerdos Iglesia-Estado Español en el último decenio. Su desarrollo y perspectivas”. Se celebraron en abril del 86.

El tema: “Los laicos en la Iglesia, según el Código de Derecho Canónico y el Sínodo de 1987” ocupó las VIII Jornadas, celebradas en la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en abril del 88. En la Asamblea General, celebrada durante estas Jornadas, se tomó el acuerdo que, dentro de lo posible, se tratara un tema monográfico, dejando un espacio de tiempo del día de la clausura para una información general tanto del Derecho Canónico como del Derecho Eclesiástico.

Acogidos en esta ocasión y hasta el presente por la Universidad de Comillas-Madrid, esta magnífica sede del ICAI-ICADE -desde entonces nuestro lugar de encuentro para Jornadas y Asambleas-, se celebraron en marzo de 1989 las IX Jornadas Informativas sobre aspectos del Derecho Administrativo Canónico relacionadas con el sacramento del matrimonio.

En abril de 1990 y sobre un tema tan sugestivo e interesante, sobre todo desde el punto de vista pastoral, como la parroquia, con las valiosas aportaciones del nuevo Código y desde su óptica, tuvieron lugar las X Jornadas en las que se estudió esta institución tanto en e1 Derecho común como en el particular.

Un tema de suma importancia y también de una rabiosa actualidad para sacerdotes, religiosos y laicos ante el reto de una nueva Evangelización, como “La misión docente de la Iglesia”, fue objeto de estudio en las XI Jornadas celebradas en abril de 1991.

Si bien la Asociación cuidó siempre respetar las parcelas ya ocupadas con anterioridad por otras instituciones, diríamos que, un poco como excepción y respondiendo a numerosas peticiones de los socios, se hizo una pequeña pero interesante incursión sobre “algunas cuestiones básicas del Derecho Procesal Canónico” en las XII Jornadas, celebradas en abril de 1992.

La conmemoración del décimo aniversario de la entrada en vigor del nuevo Código, sirvió de base para tratar el tema relacionado con algunos aspectos de la función santificadora de la Iglesia y que fue objeto de estudio en las XII Jornadas.

Por otra parte, la Asociación no podía pasar por alto el Año Internacional de la Familia y así las XIV Jornadas, celebradas en abril del pasado año, se centraron en el tema del matrimonio con especial referencia a la problemática sociológica y jurídica, en concreto, en España.

Así llegamos a estas XV Jornadas que coinciden con el 25° aniversario del nacimiento de la Asociación, en las que destacan las celebraciones jubilares, que tienen como momento más fuerte la celebración de la Eucaristía, en la que esta misma tarde nos vamos a unir, unos como partícipes del sacerdocio ministerial de Cristo y otros del sacerdocio común. La temática es variada pero de sumo interés, como hemos visto hasta el mediodía de hoy y seguiremos viendo durante el día de mañana.

2.4.3. Publicaciones

a) De las actas de las Jornadas

Por considerarlos con entidad suficiente, parece oportuno dedicar un apartado especial a los tomos, publicados hasta el día de hoy, con las Actas de algunas de las Jornadas y cuya publicación supuso un no pequeño esfuerzo y más de un quebradero de cabeza a la Junta Directiva, tal y como aparece reflejado en el libro de Actas.

Durante la celebración de la Asamblea General y 1 Jornadas, celebradas junto a la ciclópea Cruz del Valle de los Caídos, surgió una petición reiterada e insistente por parte de los asambleístas en el sentido de que fueran publicadas las Actas de aquellas 1 Jornadas. En principio y para su edición se hizo la gestión con la revista jurídica “Foro Gallego”, que resultó infructuosa, pero la tenacidad de la Junta Directiva hizo posible la aparición del volumen con el contenido de dichas Actas y que fue presentado al abrigo de la otrora célebre Abadía de San Martín Pinario de Santiago de Compostela durante la celebración de las II Jornadas.

La buena acogida dispensada a este primer volumen (“Cuestiones matrimoniales y canónicas: Temática actual”, EAPSA, Madrid 1976, pp. 161), vino a estimular a la Junta para lograr la publicación de las Actas de dichas II Jornadas. En esa ocasión fue la revista jurídica “Foro Gallego” quien, junto con la Asociación, llevó a cabo su publicación (“Causas matrimoniales y matrimonio canónico hoy en España”, “Foro Gallego”, La Coruña 1977, pp. 120). La Asociación se hizo cargo de la publicación de las actas de las III Jornadas, celebradas en septiembre de 1977 en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla (“Instituciones canónicas y reordenación jurídica” Salamanca 1978, pp. 207). Las tres publicaciones mencionadas se agotaron en un cortísimo espacio de tiempo.

El hecho de que se hubiera anunciado que estaban preparados, y a punto de aparecer, una serie de comentarios a los Acuerdos Santa Sede-Estado Español, aconsejó desistir del proyecto de la publicación de las Actas de las IV Jornadas que se habían desarrollado en Santander.

Las de las V Jornadas y aunque versaron sobre el nuevo Código, aún en proyecto, pero de inminente aparición, es obvio que no fueran publicadas, no obstante su gran interés.

Sí lo serían, en cambio, las de las VI y VII, las relativas a la aplicación en España del nuevo Código a través de la legislación particular y a los Acuerdos Santa Sede-Estado Español en el último decenio que por su interés y actualidad fueron excelentemente acogidas. Las de las VI (“Derecho particular de la Iglesia en España”, publicadas en Biblioteca Salmanticensis – Estudio 80, Salamanca 1986, pp. 273) y las VII (“Acuerdos Iglesia-Estado Español en el último decenio. Su desarrollo y perspectivas , editadas por Librería Bosch, Barcelona 1987, pp. 273).

Las Actas de las VIII Jornadas con el tema del laicado según los cánones del nuevo Código y el Sínodo de 1987 no fueron publicadas.

Sin embargo, a partir de las IX, ya con un formato uniforme y con la valiosa colaboración de la Universidad Pontificia de Salamanca, que acogió las Actas entre sus publicaciones, fueron apareciendo, desde el año 90 hasta el actual, seis primorosos volúmenes, según el orden siguiente y fecha de su aparición: “El sacramento del matrimonio. Cuestiones de Derecho Administrativo canónico”, Salamanca 1990, pp. 238; “La parroquia desde el nuevo Derecho. Aportaciones del derecho común y particular”, Salamanca 1991, pp. 307; “La misión docente de la Iglesia”, Salamanca 1992, pp. 274; “Cuestiones Básicas de Derecho Procesal Canónico”, Salamanca 1993, pp. 320, ”Derecho canónico a los diez años de promulgación del Código”, Salamanca 1994, pp. 350, y, finalmente, “El matrimonio en España en el Año Internacional de la Familia. Problemática sociológica y jurídica”, Salamanca 1995, pp. 368.

Se trata, sin ningún género de dudas, de una aportación seria y enriquecedora a la literatura canonística española y que viene respondiendo, tanto a la idea que desde el nacimiento de las Jornadas tuvo la Asociación, como al deseo de los socios y de otras personas que vienen acogiendo favorablemente la aparición de estos volúmenes; un servicio que ofrece la Asociación sin ánimo alguno de lucro, sino simplemente con el afán de prestar una ayuda y contribuir de este modo a promover el conocimiento y el interés por el estudio del Derecho Canónico, precisamente uno de los objetivos o fines de la Asociación.

b) Boletín informativo

Si la publicación de las Actas de las Jornadas colaboró eficazmente al asentamiento y consolidación de éstas, el Boletín informativo vino a prestar un servicio sencillo pero muy válido, eficaz y actualizado, de información jurídica no sólo a los miembros de la Asociación, -a quienes se envía gratuitamente-, sino a otros muchos canonistas.

La idea de la publicación del Boletín surgió en una reunión de la Junta Directiva, en noviembre de 1975, después de la celebración de las 1 Jornadas en el Valle de los Caídos. Su presentación se hizo en Santiago de Compostela en septiembre del 76; la acogida fue excelente y alguien -ante las dificultades para hacerla realidad, que a nadie se le ocultaban-, manifestó oque se proceda a un sobrio echar a andar”. Al fin, el boceto presentado en Santiago se plasmó en una realidad, siendo saludado con gozo en las Jornadas Informativas de Sevilla, en septiembre del 77. En aquella su primera aparición presentaba cuatro secciones o partes:

0.1) Legislación Universal (documentos pontificios, visión del momento sobre los trabajos de la nueva codificación) y legislación particular con una selección de normas y documentos de la Iglesia española: Conferencia Episcopal y Normas Diocesanas;

0.2) Jurisprudencia, con una breve reseña de Sentencias y Decisiones, tanto de la Signatura Apostólica, como de los Tribunales de la Rota Romana, Rota Española y las más destacadas de los Tribunales diocesanos también españoles y un índice y citación de las principales sentencias y resoluciones de los Organismos civiles, que pudieran presentar algún interés canónico;

0.3) Bibliografía dentro del tema canónico o paralelo con citación de los artículos de las principales revistas jurídico-canónicas; y

0.4) Información sobre la vida de la Asociación y celebración de Simposios, Semanas, Congresos, etc., celebrados o a celebrar en fechas próximas a la aparición del Boletín.

A pesar de la humildad de su presentación fue unánime la excelente acogida del mismo sobre todo por parte de aquellos que nos movemos en una considerable precariedad de medios económicos, e incluso con escasez de tiempo para el estudio y la lectura y que encontramos en él la noticia o el primer dato para acudir luego, en un momento dado, directamente a la fuente. Así aparecieron los siete primeros números;

a partir de entonces (marzo del 85) se mejoró notablemente su presentación y más aún a partir del número 8 (marzo del 86) en que apareció impreso por primera vez, añadiéndosele una nueva sección sobre legislación autonómica. Dieciséis son los números aparecidos hasta la fecha. La Junta Directiva ha sido siempre y es consciente -así aparece reflejado con frecuencia en el Libro de Actas- de la necesidad de que la información aparezca por lo menos en el primer trimestre del año siguiente al de la aparición de su contenido y al que se refiere la información y en esta línea se sigue trabajando.

c) Otras publicaciones

Cabe señalar la obrita u opúsculo “¿Quién es quién?” con los datos y fotografía de los canonistas españoles, sobre cuya publicación se pronunció favorablemente la Asamblea celebrada en su día en Santiago de Compostela. La obrita vio la luz en Madrid en el año 1980. En su presentación se hace notar que se pretendió incluir en ella a todos los canonistas -no solo a los miembros de la Asociación- con sus nombres, direcciones, titulación y ministerios específicos. Se reconocen las dificultades surgidas en su preparación, pero se consideró un primer paso y se añadía: “futuras ediciones lo harán mejor”. A mi juicio sería de desear una segunda edición, que si los socios nos lo proponemos es sin duda alguna factible y, puesta al día, sería un nuevo e interesante servicio a prestar por la Asociación.

Hacer mención, asimismo, de las publicaciones hechas en homenaje a los Socios de Honor, PP. Cabreros y Regatillo y la relación actualizada de socios con sus datos personales llevada a cabo en abril de 1993.

d) Estatutos

Ya queda indicado que los Estatutos fueron aprobados el 13 de marzo de 1971. El paso del tiempo y las exigencias de la misma vida de la Asociación hicieron que se modificaran diversos artículos de los mismos. La primera modificación se aprobó en la Asamblea celebrada en Santiago de Compostela en septiembre del 76; como notas más destacadas cabe señalar que se prorrogó el plazo de duración en los cargos -se pasó de dos a cuatro años renovándose la Junta por mitades- y se estableció que los miembros salientes no pudieran ser inmediatamente reelegidos. Más adelante, en septiembre del 78, se suprimió la Disposición transitoria primera, relativa a la cantidad concreta de cuota a abonar por los socios. En abril de 1990 se introdujeron una serie de modificaciones que afectaron a seis de sus artículos: en relación con la sede jurídica, que se mantiene en Madrid, se hace constar que el domicilio social será “el que determine en cada momento la Junta Directiva”; se puntualizó lo relativo a la delegación o representación de otros miembros en la Asamblea General; se determinó el modo de cubrir las vacantes que se produzcan entre la celebración de dos Asambleas Generales y se hicieron algunas concreciones relativas a la función del Tesorero, así como al patrimonio y régimen de la administración. Precisamente a finales de ese año 90 se acordó, y se llevó a cabo, la reedición de los Estatutos con las modificaciones introducidas en los mismos hasta ese momento.

2.4.4. Otras actividades

Una labor ciertamente importante fue la desarrollada por los socios en orden a divulgar, a distintos niveles, los contenidos del nuevo Código a raíz de su promulgación. Con la colaboración de todos fue posible la recogida de datos y actuaciones concretas que, referidas al año 1994, se resumen así: En el apartado de publicaciones (libros, folletos y artículos) suman más de un centenar; las ponencias, conferencias y charlas alcanzaron el número de 1416; a éstas hay que añadir 67 cursillos, 23 entrevistas, 9 mesas redondas y 3 crónicas.

Por otra parte cabe hacer mención general de las actuaciones o intervenciones diversas de los socios -independientemente de los ministerios o tareas que ejercen de modo habitual- con la participación en Simposios, Congresos, nacionales o internacionales, etc., con ponencias, comunicaciones o su presencia y participación, bien a título personal o en representación de las Instituciones en las que ejercen sus tareas docentes o llevan a cabo sus ministerios; indirectamente pueden ser calificadas también estas actuaciones como una parte de la historia de estos 25 años de vida de la Asociación.

Además de esto, añadir que hay que atribuirle a la Junta Directiva la feliz idea de adquirir doscientos ejemplares del, a la sazón recién publicado “Codex luris Canonici” (Edic. Vaticana), para distribuirlos entre los socios.

3. ECONOMÍA DE LA ASOCIACIÓN

Ya queda indicado cómo la economía fue en todo momento modesta, pero siempre saneada. Desde aquella posible cuota anual en la que la Comisión pensó en septiembre del 68 -se había pensado en una cuota de 200 pesetas anuales que, al formalizarse la Asociación, se estableció en 500-, hemos llegado en estos 25 años y con sucesivos leves aumentos a la reciente de 4.000 pesetas anuales, que en modo alguno puede considerarse como gravosa para los socios y con la que a duras penas pueden cubrirse los gastos de las actividades y servicios que se prestan a los mismos; y de aquel primer balance en diciembre del 71 y que arrojaba unos ingresos de 67.364 pesetas por 37.536 de gastos, se pasó, por poner un ejemplo, en el balance del año 94, y como se nos decía en la tarde de ayer, a unos ingresos de 1.769.032 pesetas y unos gastos de 1.128.897 pesetas; diríamos que se han ido acompasando siempre ingresos y gastos. Y un dato para la historia por novedoso: en el año 1982 el Dr. General de Asuntos Eclesiásticos concedió a la Asociación una subvención, por una sola vez, de 300.000 pesetas.

4. NÚMERO DE SOCIOS

Si cuando la Comisión, elegida para poner en marcha. la Asociación, cursó la primera circular y unos Boletines de inscripción, se encontró con el resultado de un número aproximado a doscientas respuestas afirmativas, posteriormente este número se mantuvo con un paulatino crecimiento, quizás más aparente que real. A raíz sobre todo de la celebración de los Simposios de Tribunales con la participación de un considerable número de miembros de Tribunales y Abogados, el número de socios fue creciendo a un ritmo más acelerado. En el año 1977 se llevó a cabo una clarificación, ya que desde el comienzo algunos habían sido inscritos por celosos amigos, sin que luego éstos hubieran mantenido relación alguna con la Asociación. El acuerdo tomado en la Asamblea celebrada en Sevilla en el año 77, que se llevó a cabo más adelante, del pago de la cuota mediante autorización bancaria a la tesorería, hizo que un número respetable de socios se quedara a la vera del camino. Esto no obstante, y por citar una fecha, en setiembre del 85 se contaba con un total de 250. Un mayor rigor en el recuento de altas y bajas, acordado en octubre del 88, hizo posible un control más riguroso del número de socios. El pasado año la Asociación contaba con 330 y la tendencia, al menos por ahora, es más bien de crecimiento, si bien y según los datos que ayer nos facilitaban en la Asamblea, éste número se mantiene actualmente.

5. OTROS DATOS

Espigando en los Libros de Actas y más bien como curiosidades cabe recordar, entre otras, las siguientes: la Junta Directiva se renovó en doce ocasiones; a través de estos 25 años contó con cinco Presidentes; siendo miembro de la primera Junta Directiva fue promovido al episcopado Mons. Larrea; también por vez primera un Presidente fue promovido al episcopado en la persona de Mons. Martínez Sistach; repetidas veces se trató e incluso llegó a aprobarse en algunas Asambleas “el proyecto de publicar en fichas los trabajos que fueran apareciendo sobre temas canónicos, proyecto que al final se desechó por considerarlo no rentable”; en varias ocasiones se trató sobre la conveniencia de que la Asociación obtuviera personalidad jurídico-canónica, sin que se llegase a tomar una decisión positiva en este sentido y, un último detalle que honra a la Asociación, la invitación expresa del Santo Padre a la Asociación para asistir, en su día, en Roma a la solemne entrega del nuevo Código.

6. CONCLUSIÓN

Un peinado de los Libros de Actas de la Asociación ha dado como resultado esta exposición, deslabazada y pobre, que hubiera merecido un cronista capaz de llevarla a cabo con la brillantez que merece el evento que estamos celebrando; en cualquier caso quiero que sea por mi parte un humilde y sencillo homenaje a aquellos miembros de la Asociación que nos dejaron y cuyos nombres no es necesario citar porque están en nuestras mentes y, sobre todo, en nuestros corazones.

Sin duda que esta efemérides del 25° aniversario de la Asociación viene a ser también como una invitación y un estímulo para que prosiga en la tarea que viene desarrollando, una tarea con frecuencia poco valorada como es la de cultivar, promover e impulsar el conocimiento de algo tan en la entraña del misterio de la Iglesia y tan importante para la salvación de las almas -que debe ser siempre la ley suprema de la Iglesia” (c. 1.752)- como es el Derecho Canónico.

RAMÓN GARCÍA LÓPEZ

Vicario Judicial de Oviedo

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